Fortalezas de Illueca e Isuela

Aragón está salpicado de fortalezas y hay concretamente dos, que impresionan por su magnitud: el castillo del Papa Luna de Illueca y el castillo de Mesones de Isuela que, casi frente a frente, se alzaron desafiantes ante los reinos de Navarra y de Castilla cuando sus luchas eran diarias.

El Castillo de Illueca tiene el escudo de armas de Pedro Martínez de Luna, conocido como Benedicto XIII o el Papa Luna. La edificación aúna elementos arquitectónicos que van del siglo XIV al XVII, y aunque la estructura originaria se mantiene en lo fundamental, desde el exterior parece prevalecer la reforma renacentista.

El Castillo empieza a edificarse en el S.XIV, la fachada se hace notar por ser una de las más largas que existen entre los palacios de Aragón y el edificio es de planta cuadrada. Con muchas remodelaciones, finalmente no queda claro si se trata de un palacio o un castillo, pero su espectacular sala dorada, con artesonado morisco y chimenea de yesería sigue brillando como el primer día. Esta increíble mole sobre la que proyecta su sombra sobre localidad de Illueca, nació y se crió, el antipapa aragonés y donde estaba previsto que descansaran sus restos. Sin embargo, las tropas de Bonaparte arrojaron sus huesos a las aguas de río Isuela, de las que tan sólo pudo rescatarse el cráneo y que aún hoy, no ha sido devuelto al lugar que tiene en el mausoleo.


El castillo de Mesones de Isuela fue ordenado construir por Don Lope Fernández de Luna, arzobispo de Zaragoza y capitán de la defensa primero de Zaragoza y después de Calatayud en el siglo XIV. Estamos hablando de un castillo gótico, con seis torreones cilíndricos, y que de estar terminados impresionarían más de lo que hacen, así como la torre del homenaje que no tiene la altura que debería. Nunca se supo sobre su interrupción, quizá falta de presupuesto o la muerte de Don Lope, quién sí tuvo tiempo de ver concluida la parroquieta de San Miguel de la catedral de La Seo, la que no sólo ordenó construir sino que también pagó de su bolsillo teniendo conocimiento de que sería en ella donde encontraría su última morada.

El castillo, que en su entrada todavía conserva el escudo de la media luna, blasón del propietario, acoge la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles y su capilla tiene una techumbre mudéjar. Dividido en dos mitades por un muro, en una parte del castillo estaba destinada a usos militares y la otra a usos palaciegos.



Fuente: Turispain